La visión sincopada de Pedro López Zamora
Una de las características más señaladas del régimen escópico del mundo contemporáneo es el infinito volumen de imágenes que produce y con las cuales convivimos, provocando que mucho de lo que vemos lo percibamos de manera necesariamente parcial, fragmentaria, y sometido a una celeridad implacable donde cada ‘parcela icónica’ se ve empujada por la emergencia de la siguiente. Formalmente, las obras de Pedro López Zamora están en sintonía con esa fragmentariedad que es propia de una visión sincopada, cuya única opción compositiva sería la yuxtaposición. En su caso, además de esa consonancia estructural, esta parcelación nos remite a los sucesivos puntos de atención hacia los que vamos dirigiendo la mirada cuando se contempla algo con un mínimo detenimiento. El artista no nos ofrece una visión integral -continua y sin rupturas- de sus motivos, sino ‘integrada’: una suerte de momentos visuales, digámoslo así, definidos por un intenso cromatismo tan deliberadamente arbitrario y variado en su formulación pictórica, como convincente y expresivo en términos de representación.
Víctor Zarza